Antes de realizarte un tatuaje, es muy importante preparar correctamente tu piel. Esto no solo garantiza un mejor resultado, sino también una experiencia más cómoda y segura en el estudio de tatuajes.
La hidratación es clave. Mantener la piel bien humectada en los días previos facilita el trabajo del tatuador y mejora la calidad del trazo. Una piel seca o descuidada puede dificultar el proceso.
Dormir bien la noche anterior también es fundamental. El descanso ayuda a manejar mejor el dolor y reduce el estrés durante la sesión. Asimismo, evita el consumo de alcohol o sustancias el día anterior y el mismo día del tatuaje, ya que pueden diluir la sangre y afectar el resultado.
Llega a tu cita habiendo comido algo ligero. Tatuarse en ayunas no es recomendable, ya que puede provocar mareos o malestar. También evita exponerte al sol o realizar sesiones de bronceado en los días previos, así como el uso de cremas irritantes.
Un punto muy importante: no te rasures la zona. Al hacerlo puedes irritar o dañar la piel. La preparación correcta debe realizarla el tatuador profesional justo antes de la sesión.
⚠️ Cada tatuador puede tener su propio protocolo. Sigue siempre las recomendaciones de tu tatuador de confianza para asegurar una correcta cicatrización y un resultado óptimo.



